(EN CASTELLANO MÁS ABAJO)

Des de Vorasenda vos enviem aquest missatge com a mostra de profund agraïment. GRÀCIES! Gràcies per la confiança dipositada en el projecte i per recolzar els valors que el sustenta: els de l’agroecologia i la sobirania alimentària. Els valors d’una agricultura que posa la vida en el centre, lluny de la cruenta competitivitat entre humans en un planeta on la fèrtil terra ens demostra cada dia ser tan generosa. Gràcies també per estar presents cada setmana, presents per encomanar-nos els aliments o presents també per a fer-nos saber que no els encomanareu. Gràcies per reorganitzar-vos les vostres ocupades agendes i trobar sempre un moment per apropar-vos a Carpesa o a Benimaclet, prioritzant en la vostra alimentació, ficant davant lo que va davant. Gràcies. Gràcies per fer-nos la comanda amb l’antelació que vos sol·licitem (tan important per a poder planificar nosaltres la collita!) i per haver de preveure el que necessitareu quan encara no ho necessiteu. Gràcies també per aguantar amb tanta paciència els engorrosòs wasaps de recordatori per a fer la comanda, o per fer l’enorme esforç de comprensió quan, debut a les innumerables circumstàncies, un producte no acompleix les vostres expectatives o directament no vos arriba a casa perquè se’ns ha passat col·locar-vos-el en la caixa. Gràcies. Es mire com es mire sou tots i totes uns vertaders herois.

Som conscients que l’essència d’aquest projecte suposa un desafiament a la descomunal inèrcia amb la que avança aquest món. Una inèrcia que, cegada per la velocitat del seu propi creixement, passa per damunt de la justícia, del contacte i de la proximitat, de la democràcia. Per això són tan importants les relacions de compromís, de confiança i de diàleg que se generen en el nucli del nostre xicotet projecte, entre llaurador i consumidor, entre veïns al cap i a la fi. Si no fora per vosaltres, l’intempèrie ens devoraria en un obrir i tancar d’ulls. Gràcies.

Ja fa vuit mesos que varem iniciar el sistema de quotes per domiciliació i ens complau comunicar-vos que els resultats estan sent esperançadors. Sembla que l’horitzó poc a poc comença a aclarir-se. No va ser fàcil instaurar el canvi i posar en perill la continuïtat d’una clientela que ja portava molts anys amb nosaltres. Però s’havia arribat a un punt de profund estancament. Si el projecte funcionava era gràcies a que alguns familiars han vingut treballant molt dur i de forma totalment altruista. Per molt que se treballara els resultats anuals no quadraven. Senzillament, no s’estalviava. Havíem començat a normalitzar la precarietat d’aquest mode de vida i estàvem començant a perdre la partida de la dignitat. Una vegada més la vostra resposta fou exemplar. Ara, junts, vosaltres i nosaltres, hem obert un nou camí, sent dels pioners en València amb aquesta nova forma de concebre l’agricultura, de corresponsabilitzar-nos amb ella. Serà gràcies al vostre suport regular que aquest projecte, i la gent que vivim d’ell, gaudirà d’una projecció vital més estable, i de major domini a l’hora de pensar cóm portar a terme la gestió sostenible, a curt i llarg termini, d’un territori que, en definitiva, ens pertany a tots i totes i del que depenem totes i tots. Mentre vosaltres estigueu ahí, els nostres camps seran un bastió de justícia i salut. Sou lo que l’Horta es mereix.

Així doncs, per tot lo que ha vingut i per tot lo que vindrà, gràcies, moltes gràcies.

Equip Vorasenda

“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno,

el que ya existe aquí, el que habitamos todos los días,

que formamos estando juntos. Hay dos maneras de

no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar

el infierno y volverse parte de él hasta el punto de

dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige

atención y aprendizaje continuos: buscar y saber

reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es

infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”.

Italo Calvino, ‘Las Ciudades invisibles’

 

Desde Vorasenda os enviamos este mensaje como muestra de profundo agradecimiento. ¡GRACIAS! Gracias por la confianza depositada en el proyecto y por apoyar los valores que lo sustentan: los de la agroecología y la soberanía alimentaria. Los valores de una agricultura que pone la vida en el centro, lejos de la cruenta competitividad entre humanos en un planeta donde la fértil tierra nos demuestra cada día ser tan generosa. Gracias también por estar presentes cada semana, presentes para encargarnos los alimentos o presentes también para hacernos saber que no los encargaréis. Gracias por reorganizaros vuestras ocupadas agendas y encontrar siempre un momento para acercaros a Carpesa o a Benimaclet, priorizando en vuestra alimentación, poniendo delante lo que va delante. Gracias. Gracias por hacernos la comanda con la antelación que os solicitamos (¡tan importante para poder planificar nosotros la cosecha!) y por tener que prever lo que necesitaréis cuando aún no lo necesitáis. Gracias también por aguantar con tanta paciencia los engorrosos wasaps de recordatorio para hacer la comanda, o por hacer el enorme esfuerzo de comprensión cuando, debido a las innumerables circunstancias, un producto no cumple con vuestras expectativas o directamente no os llega a casa porque se nos ha pasado colocároslo en la caja. Gracias. Se mire por donde se mire sois todos y todas unos verdaderos héroes.

Somos conscientes de que la esencia de este proyecto supone un desafío a la descomunal inercia con la que avanza este mundo. Una inercia que, cegada por la velocidad de su propio crecimiento, pasa por encima de la justicia, del contacto y de la proximidad, de la democracia. Por eso son tan importantes las relaciones de compromiso, de confianza y de diálogo que se generan en el núcleo de nuestro pequeño proyecto, entre labrador y consumidor, entre vecinos al fin y al cabo. Si no fuera por vosotros, la intemperie nos devoraría en un abrir y cerrar de ojos. Gracias.

Ya hace ocho meses que iniciamos el sistema de cuotas por domiciliación y nos complace comunicaros que los resultados están siendo esperanzadores. Parece que el horizonte poco a poco empieza a aclararse. No fue fácil instaurar el cambio y poner en peligro la continuidad de una clientela que ya llevaba muchos años con nosotros. Pero se había llegado a un punto de profundo estancamiento. Si el proyecto funcionaba era gracias a que algunos familiares han venido trabajando muy duro y de forma totalmente altruista. Por mucho que se trabajara les resultados anuales no cuadraban. Sencillamente, no se ahorraba. Habíamos empezado a normalizar la precariedad de este modo de vida y estábamos empezando a perder la partida de la dignidad. Una vez más vuestra respuesta fue ejemplar. Ahora, juntos, vosotros y nosotros, hemos abierto un nuevo camino, siendo de los pioneros en Valencia con esta nueva forma de concebir la agricultura, de corresponsabilizar-nos con ella. Será gracias a vuestro sustento regular que este proyecto, y la gente que vivimos de él, gozará de una proyección vital más estable, y de mayor dominio a la hora de pensar cómo llevar a cabo la gestión sostenible, a corto y largo plazo, de un territorio que, en definitiva, nos pertenece a todos y todas y del que dependemos todas y todos. Mientras vosotros estéis ahí, nuestros campos serán un bastión de justicia y salud. Sois lo que l’Horta se merece.

Así pues, por todo lo que ha venido y por todo lo que vendrá, gracias, muchas gracias.

Equipo Vorasenda

“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno,

el que ya existe aquí, el que habitamos todos los días,

que formamos estando juntos. Hay dos maneras de

no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar

el infierno y volverse parte de él hasta el punto de

dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige

atención y aprendizaje continuos: buscar y saber

reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es

infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”.

Italo Calvino, ‘Las Ciudades invisibles’