Autor: Fonsi Loaiza

Font: Periódico Diagonal

Surgen los fantasmas en la mayor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial. Mientras el mundo viejo no termina de morir y el nuevo tarda en aparecer, el fascismo se propaga por Europa. Las humillaciones a mendigos se han extendido a lo largo y ancho del viejo continente en la semana de Champions y Europa League. Los episodios se han ido repitiendo por grandes capitales europeas. Han quemado billetes en la cara de mendigas en Madrid, se han meado encima de ellas en Praga y les han tirado monedas como si fuera maíz para palomas en Barcelona. El fiel reflejo de la Europa más ruin e insolidaria. (Imagen: Cartel de footballresistance.com)

El deporte en general y el fútbol en particular son los mejores entrenamientos que tenemos para conocer a los pueblos. Nada espejea mejor a nuestras sociedades. La idea de la Europa fraternal está muriendo y se observa en penosos comportamientos y actitudes en los partidos de fútbol que congregan a miles de personas. El fascismo está metiendo goles por toda Europa. Las malditas élites siempre acaban refugiándose en él para engañar a los pueblos, para defender sus privilegios, para demonizar a las clases populares de otros lugares para acabar dividiéndolas. El deporte es lo primero que empieza a utilizar el fascismo como propaganda y los medios corporativos españoles le están haciendo el trabajo sucio.

Los medios españoles han dado asco y vergüenza con la xenofobia y el chovinismo mostrado con el tema del dopaje y Rafa Nadal, que se defiende mejor solo. Los periodistas nos dicen ama a tu país, a tu selección y a tus deportistas pero odia a Francia, convirtiendo así una lacra como el dopaje en patriotismo barato de pandereta. Nada dijeron cuando se rompieron las pruebas de las Operaciones Galgo y Puerto ni de que la USADA (Agencia Antidopaje de EEUU) demostrara que España era pionera en dopaje y que la mayoría de deportistas que se dopan acuden regularmente a nuestro país para obtener sustancias prohibidas.

Las lamentables imágenes de los aficionados del PSV en Madrid burlándose de mendigos nos trajeron a la mente la representación dantesca del periodista Manolo Lama en Deportes Cuatro hace seis años haciendo exactamente lo mismo. Una acción con la que hubo impunidad. Algunos tienen inmunidad por servir a los amos de la comunicación. El periodista deportivo ha ganado en todo este tiempo más de 10 millones de euros y su programa ha sido multado con más de 600.000 euros por publicidad encubierta.

O se echa abajo todo este entramado mediático y se destruyen estos medios corporativos para sustituirlos por otros que defiendan la comunicación como un bien público, o el deporte seguirá en manos de privilegiados, que quieren a bufones en la TV para continuar lucrándose con un sistema delictivo.

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