Font: http://blogs.elconfidencial.com/asi-es-como-los-lobbies-han-arruinado-tu-alimentacion

Autor: Kike Vázquez

¿Crees que debes reducir grasas y hacer más ejercicio para adelgazar? Quizá te interese saber que eso es un mito de la industria para no señalar a los verdaderos culpables

Actualmente muere más gente por obesidad que por hambre. Un tercio de la población mundial sufre, como mínimo, sobrepeso (se considera sobrepeso contar con un IMC > 25). Ningún gobierno del mundo ha conseguido reducir esta lacra en las últimas 3 décadas y, según McKinsey, en el 2030 a la mitad de la población mundial le sobrarán kilos. La obesidad es, de hecho, uno de los principales costes de nuestros sistemas sanitarios y no para de aumentar. Da igual que hablemos de países desarrollados o emergentes, estamos ante una epidemia silenciosa y global. ¿Qué está pasando? (Foto: Margaret Chan – OMS)

Puede que el primer culpable en nuestra mente sea el sedentarismo pero, paradójicamente, hacemos más deporte y vamos más al gimnasio que nunca. Puede que el segundo teórico culpable sea la ingesta excesiva de grasa, al fin y al cabo cuando miramos nuestros michelines es lo que vemos, y si está ahí será porque antes la hemos comido. O quizá culpemos al exceso de calorías en nuestra dieta diaria: si comemos más calorías de las que necesitamos la diferencia se acumula en grasa, o eso dicen las creencias populares.

Yo también lo creía. Creía que el sobrepeso y la obesidad eran por no cuidarse lo suficiente, y que, cuando alguien afirmaba seguir una dieta relativamente saludable y ganar peso de igual forma, simplemente no estaba diciendo toda la verdad. Como a mí no me pasaba, creía simplemente que otros no hacían lo suficiente. Pero me equivocaba, como así pude comprobar tras meses y meses leyendo estudios científicos sobre nutrición. Mi conclusión actual es que casi todo lo que creemos saber sobre cómo alimentarnos no es correcto y, además, sí existen unos culpables claros en la epidemia de la obesidad.

Puede parecer extraño tratar un tema así en una sección de economía, pero el hecho es que me siento en la obligación de contar lo aprendido, aun siendo una ‘verdad incómoda’. Además, no podríamos estar ante un tema más económico pues, si las cosas son como son es, seguramente, por la fuerte presión que han ejercido los lobbies de la industria alimentaria en las últimas décadas. Si a eso le añadimos a gobernantes que han preferido velar por ciertos intereses privados en lugar de por la salud pública, y científicos que venden su voz a cambio de considerables sumas de dinero, ya tenemos el guion de esta historia.

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